DICHOSOS VOSOTROS...
11.02.2010. 05:48
14 – Febrero – 2010
Domingo VI Del Tiempo Ordinario
“En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los doce y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: “Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros, cando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, os ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres co, los falsos profetas.” Lucas 6,17.20-26
DICHOSOS VOSOTROS...
Lucas a diferencia de Mateo sitúa el sermón de las bienaventuranzas en el llano, y abrevia el contenido de ellas. En la actualidad, en Tierra Santa se recuerda las bienaventuranzas en un monte cercano al lago de Genesaret donde existe un templo (mal llamado Iglesia) que se eleva como testigo silencioso de este pasaje Evangélico.
Las bienaventuranzas son sin duda el núcleo del mensaje Evangélico. Para muchos cristianos, y no digamos para el mundo, las bienaventuranzas son desconcertantes, como lo fueron para todos aquellos que le seguían. Llamar dichosos, gozosos, felices, a los que pasan hambre, a los pobres, a los enfermos, a los que lloran, a los marginados, es difícil no solo de entender sino de asumir. Jesús, como entonces nos dice hoy que seamos dichosos todos aquellos que ante el pensamiento del mundo somos unos desgraciados.
Los pensamientos de Dios, la lógica de Dios choca frontalmente con los del hombre. El hombre busca la felicidad en las cosas del mundo, los placeres de la vida, sexo, alcohol, droga, una posición social, un buen coche, un apartamento en la playa, una cuenta corriente abultada. Es incapaz de comprender que Dios se ha hecho hombre para salvarlo, y la Salvación es para aquellos que en este mundo carecen de todo.
Si hoy lloras, Dios te promete que tu yanto Él lo convertirá en alegría. Si hoy sufres a causa de una enfermedad, Él convertirá tus padecimientos en gozo. Si eres odiado o perseguido o marginado a causa de su nombre, Él te dará la dicha de ser heredero de su Reino.
Queridos, no busquemos las recompensas en este mundo, porque no las encontraremos, ellas nos serán dadas en el Reino de los Cielos, pues así nos las ha prometido Dios nuestro Padre. ¡Aleluya!
Manuel Rico Jorge
Comunidad Parroquial Nuestra Señora de la Asunción
Casar de Cáceres
España
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